Camino de Galicia desde Madrid, hay algunas ciudades pequeñas de obligado paso. Me gusta detenerme, pasearlas, conocerlas y siempre encuentro algo digno. En Astorga está esta cabina reciclada en depósito de intercambiador de libros, ¡qué buena idea! En Benavente, donde solo había un restaurante abierto y mal atendido (calor, mes de julio), pude tomar esta vista desde esta placita. Al fondo, un románico admirable reconvertido en residencia de ancianos, que es casi lo único que queda en Castilla: viejecitos y monumentos que amenazan ruina. Si no fuera por lo poco o mucho que llega de los fondos europeos, las ruinas se hubieran comido todo.
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